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jueves, 2 de septiembre de 2010

REHABILITACIÓN DE LA ANTIGUA ESTACIÓN DE CORNES (SANTIAGO DE COMPOSTELA)(y III)

LA REHABILITACIÓN
En el año 2005 el arquitecto Antonio Pena Rey presenta, previo encargo realizado por el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, un proyecto de rehabilitación y ampliación de la antigua estación de ferrocarriles de Cornes para convertirla en Casa das Asociacións. En este momento (año 2005) y según se recoge en el dossier del proyecto de ejecución para dicha intervención, el edificio estaba ocupado por siete viviendas, cuatro en la planta baja y tres en la primera, viviendas que por otra parte se encontraban en muy distinto estado de conservación. A su vez se califica de malo el estado de los forjados de hormigón y del entramado de madera que conformaban la estructura horizontal así como la cubierta de madera, amén de la estructura de la cubierta de teja a dos aguas que cubría el cuerpo central del edificio.
Dentro de las necesidades que se le exigía cumplir al antiguo edificio ferroviario figuraban entre otras las siguientes: espacios comunes para archivos de las asociaciones, con zonas de trabajo y de reunión; almacén de fondo de recursos del departamento de Relaciones Vecinales; dos salas de reunión para pequeños cursos; sala de de mayor tamaño para servir como salón de actos; biblioteca con hasta veinte puestos de trabajo, dos despachos con sala de reunión común; espacios destinados a conserjería, aseos y cuartos de instalaciones... Todo ello respondía a la configuración de un edificio multiusos puesto al servicio de las diferentes asociaciones de la ciudad. Importante es la condición que se establece de que la historia del inmueble y su situación en el barrio de Conxo quedasen reflejados en el edificio rehabilitado, actuando éste como nexo de unión entre pasado y presente.
En su proyecto Antonio Pena Rey plantea una renovación integral del edificio, manteniendo no obstante el carácter de la vieja estación como edificio público abierto. En líneas generales el arquitecto trata de conservar la volumetría del edificio, con un cuerpo principal en la parte central y dos simétricos en sus laterales. Ya desde un primer momento se contempla la conservación de las fachadas originales del volumen central. Por otra parte dicho volumen quedaría cerrado ahora por medio de una cubierta abovedada en una doble referencia a la arquitectura preindustrial y a los antiguos vagones de ferrocarril. En cuanto a los cuerpos laterales estarían construidos en hormigón blanco. Serían estos últimos de nueva construcción, como también lo sería una chimenea-luminaria planteada como hito que señala el emplazamiento del edificio. Hay que decir en este punto que en este proyecto fechado a finales de 2005 ya se recoge el vaciado interior del edificio alegando que “la estructura actual no se encuentra en buen estado y no se adapta a las nuevas necesidades y usos previstos en el edificio”. Al mismo tiempo también se propone la demolición de los cuerpos laterales originales. Es muy interesante al respecto de las demoliciones la aclaración que el propio Pena Rey hace en el mismo proyecto de ejecución y que dice así: “Para la realización del proyecto de ejecución (…) no fue posible necesario (así se recoge) realizar catas en muros y forjados con el objeto de definir el proyecto de demoliciones interiores del edificio (…) Este proyecto define las demoliciones a partir de una visita con inspección visual”. El vaciado permitiría el disponer de una estructura diáfana, estructura por otra parte en la que el hormigón tendría un protagonismo fundamental a través sobre todo de las cajas previstas para contener las escaleras y el ascensor. Esta estructura, que no tendría contacto con los muros conservados del edificio original, saldría hacia el exterior a través de los ya anteriormente referidos nuevos cuerpos laterales simétricos atravesando el inmueble “como una vía de tren atraviesa la marquesina de una estación”. En lo que respecta al acceso principal éste se sitúa en la zona ocupada en el pasado por el andén. Se contempla aquí y dado que se trata de los muros perimetrales originales del edificio principal de la antigua estación, el mantenimiento de los grabados situados sobre los dinteles de los vanos de la planta baja y vinculados a la antigua función del edificio (jefe de estación, sala de espera…). También se preveía el mantenimiento del zócalo de cantería presente en estos paramentos, así como la recuperación de los “huecos originales, actualmente convertidos en ventanas[1]”. A modo de pórtico de la entrada principal se proyectaba una pérgola con elementos vidriados en su frente. Aprobado el proyecto éste se comenzó a materializar en el verano de 2006 con las obras de vaciado del edificio.
En diciembre de 2007 se presenta el Proyecto modificado nº 1 al de “Obras de Rehabilitación y Ampliación de la Antigua Estación de Cornes para la Casa del Asociacionismo Vecinal”. Tiene éste como objeto el introducir ciertas modificaciones con respecto al proyecto de Antonio Pena Rey, las cuales afectaban sobre todo a las mediciones y a la introducción de “las unidades nuevas necesarias para (...) complementar el proyecto vigente. En el apartado 2 de la memoria y titulado "Justificación de las obras" podemos leer que “comenzadas las obras se pudo observar que las dimensiones del edificio existente no coincidían exactamente con las del proyecto vigente, situación que motivó aumentos puntuales en las demoliciones”. Al respecto de éstas últimas en el capítulo 2 del proyecto se hace hincapié en “la necesidad de realizar demoliciones más cuidadosas” y de la “forma más segura posible, frente a los trabajos y la conservación de las fachadas de la antigua estación”.
Finalmente y tras diversos avatares que prolongarían la obra en el tiempo a lo largo de tres años, el edificio de la antigua estación ferroviaria de Cornes acogería su primer acto ya como Casa das Asociacións el día 24 de marzo de 2009, contando con la presencia, entre otras autoridades municipales, del alcalde de Santiago Xosé Antonio Sánchez Bugallo.

[1] La “recuperación de los huecos” se aplicaría no sólo en el piso inferior sino también en el superior, aún cuando en éste último siempre hubo ventanas, tal y como lo atestiguan los planos originales del edificio de la estación así como fotografías de la época.

*Del texto y las fotografías: Rafael F. Fuentes

miércoles, 1 de septiembre de 2010

REHABILITACIÓN DE LA ANTIGUA ESTACIÓN DE CORNES (SANTIAGO DE COMPOSTELA)(II)

EL EDIFICIO
Poco sabemos del origen del edificio cuyos muros exteriores se conservan en la actualidad. No conocemos el nombre de su autor puesto que ninguno de los documentos manejados a la hora de realizar el presente trabajo hacen referencia al mismo. Tampoco desde las diferentes instituciones y organismos consultados (Ayuntamiento de Santiago, Asociación de Amigos del Ferrocarril, Renfe…) se pudo dar respuesta a esta incógnita. No obstante algunas fuentes consultadas apuntan como posible autor del proyecto al arquitecto municipal compostelano (hipótesis que podría avalar el que los planos aparezcan sin firmar). Al mismo tiempo en la carpeta que contiene los planos originales del inmueble figura un número escrito a lápiz en la parte superior: 1918. Puede tratarse de la fecha del proyecto, aún cuando éste no se materializó hasta comienzos de la década de 1920 (recordemos que la documentación nos indica que en 1919 aún existía la caseta de madera). Otra duda nos la plantea el título manuscrito que aparece bajo el referido 1918 y que reza así: “Edificio de viviendas en la estación de Santiago (Cornes)”. Pues bien, si el emplazamiento de la estación en Cornes no era aún definitivo en el año 1918 (no lo sería hasta finales de 1919 o comienzos de 1920) ¿por qué construir una arquitectura robusta, no perecedera? Dudas al margen en cualquier caso sabemos que el edificio definitivo data, como ya se ha señalado, de la década de 1920.

En vista a la planimetría podemos decir que el inmueble respondía en líneas generales a lo que eran las estaciones de tránsito de RENFE (no de término, las cuales solían ser más espectaculares) de la primera mitad del siglo XX. Se estructuraba en dos plantas. El piso bajo estaba formado en líneas generales por dos cuerpos rectangulares en los laterales y un cuerpo central también rectangular y ligeramente retranqueado al este con respecto a los de los extremos. Dicha planta estaba toda ella destinada a los servicios propios de la estación tales como despacho de billetes, salas de espera, almacén, etc. La planta superior presentaba un único cuerpo rectangular y estaba reservada a servir como vivienda al personal de la estación. En alzado presentaba un cuerpo central de planta baja y primer piso con techumbre a dos aguas y dos cuerpos laterales simétricos entre sí en la planta inferior, todo ello jalonado con múltiples vanos (puertas en la parte inferior y ventanas en la superior) cerrados en su parte superior todos ellos por arcos carpaneles.

Este edificio estaría sirviendo al transporte de viajeros durante dos décadas, hasta la entrada en servicio de la actual estación de ferrocarril de Santiago de Compostela en abril de 1943. A partir de este momento continuaría funcionando durante algunas décadas más como auxiliar de mercancías bajo la denominación de Santiago-Cornes. Al mismo tiempo el edificio seguiría sirviendo como vivienda hasta bien entrado el siglo XXI.

REHABILITACIÓN DE LA ANTIGUA ESTACIÓN DE CORNES (SANTIAGO DE COMPOSTELA) (I)

Bajo el título Rehabilitación de la estación de Cornes y a lo largo de tres entregas se recoge el pequeño trabajo de investigación que yo, Rafael F. Fuentes, realicé en su día y que tenía como base tratar la historia y rehabilitación de la que fuera (junto con la de Carril) la primera estación de FF.CC. dentro del territorio galaico.

HISTORIA

La historia de la estación de Cornes arranca el día 15 de septiembre de 1873, momento en el que se inaugura la primera línea ferroviaria de Galicia: Cornes-Carril. Contando con el apoyo del Ayuntamiento Constitucional de Carril y de la Sociedad de Amigos del País, la concesión fue otorgada el 7 de Abril de 1.861, y transferida a la Compañía que había de explotarla el 8 de Agosto de 1.863, constituida bajo el nombre de Sociedad del Ferro-Carril Compostelano de la Infanta Doña Isabel. En 1.880 se hizo cargo de la Gerencia otro inglés, Mr John Trulock, y en 1.886 cambió de nombre por el de "The West Galicia Railway Company", trasladando su domicilio social y el Consejo de Administración a Londres, aunque la Gerencia permaneció siempre en Vilagarcía.
Pero el emplazamiento de la estación en Cornes no estuvo exento de polémica. Así, por documentación fechada en 1863 se proyecta emplazar las instalaciones ferroviarias en la Rapa da Folla. Diez años después se acuerda el situar la estación “provisionalmente” en Cornes. Se construye entonces una caseta de madera de planta baja destinada a servir como refugio de pasajeros. Hay que decir que Cornes estaba situado en el Conjo (en la actualidad Conxo), municipio independiente hasta 1923 del de Santiago. La gran distancia existente en aquel momento entre la estación y el centro histórico compostelano fue uno de los problemas achacados a las nuevas instalaciones. En 1908 se dice al respecto “de la caseta de madera que se destina para la estancia de los viajeros y para la facturación y entrega de equipajes y mercancías” que “en aquel local todo es reducido, viejo y antiestético”. A su vez en este mismo momento se insta a la empresa “The West Galicia” a que cumpla con “la obligación de construir la estación dentro del término municipal de Santiago y en el lugar que técnicamente está señalado” (esto sería en el Hórreo). Ya en 1910 y con la intención de reducir la distancia entre Santiago (entiéndase la zona histórica) y Cornes se plantea la posibilidad de construir una línea de tranvía “cuyo emplazamiento terminará en la Fajera”. Los problemas continúan y ya en un pleno municipal fechado el 9 de marzo de 1914 se recuerdan los “cuarenta años de luchas para el emplazamiento definitivo de la estación de Santiago”. El grado del conflicto es tal que en ese mismo año de 1914 varios vecinos del lugar de Cornes y de las calles de Campos de San José, San José, Avenida del Cardenal Payá, Campos del Cardenal Payá (todos ellos en Conjo) solicitan al alcalde compostelano que estos lugares sean segregados de su legítimo ayuntamiento para anexionarse al de Santiago con el fin de que la estación de Cornes quedase integrada dentro de dicho término municipal. En abril se pide opinión a los “Sres. Presidentes de los Centros considerados como representación de las fuerzas vivas de la localidad” acerca de la propuesta vecinal. Es interesante la respuesta del director del periódico El Eco de Santiago, quien afirma que con ello “no cambiarán los términos del problema (…) no se trata de que se levante (la estación) en el término municipal de Santiago, sino en el punto por la Ley señalado como más conveniente a los intereses locales”. Ya en septiembre de 1919, en los borradores de la instancia dirigida al Excmo. Sr. Ministro de Fomento para que dictase orden a fin de que la empresa The West cumpliese la obligación de emplazar la estación del ferrocarril en el lugar denominado Horreo se lee: “Las dependencias de madera que, paradójicamente se denominan estación y almacén, son tan reducidas como antiestéticas; pugnan con las reglas más elementales de la comodidad y de la higiene; constituyen forzoso y grave peligro para la seguridad del público y para el buen estado de conservación de las mercancías, y dan motivo (…) para que la censura y la protesta se exteriorice contra un pueblo que, por muchas y fundadas razones, está considerado como punto cardinal del turismo (…). Santiago (…) no puede aun a estas fechas (1919) hacer figurar su nombre entre los de las poblaciones dotadas de comunicación ferroviaria”. Finalmente es en torno a 1920 cuando se decide el emplazamiento definitivo de la estación ferroviaria en Cornes, aún cuando este lugar sigue perteneciendo al ayuntamiento de Conjo. Este hecho trae consigo la demolición de la vieja caseta de madera y la construcción de un edificio edificado en mampostería, ladrillo y hormigón (otras fuentes apuntan sin embargo a un incendio fortuito como causa de la desaparición de la caseta de madera, obligando la necesidad a la rápida edificación de un inmueble más sólido).